Ennio Tasciotti, experto en longevidad saludable: “El objetivo es reducir la brecha entre la esperanza de vida y los años vividos sin enfermedad”


Gracias a los avances de la ciencia cada vez vivimos más. Hoy, una frase popular describe la situación a la perfección: “los 60 son los nuevos 40”, afirma sobre esta era dorada de la longevidad que se impone. Pero también hay algo que no debemos desconocer, y es que lo importante no es agregar años a la vida, sino vida a los años.

En este contexto, estamos transitando un cambio de paradigma en el que el verdadero desafío de la medicina moderna consiste en alcanzar edades avanzadas conservando la autonomía física, las capacidades cognitivas y una buena calidad de vida.

Esta es, sin dudas, la premisa que impulsa las investigaciones actuales de Ennio Tasciotti, un científico de renombre mundial y pionero en el tema de longevidad y envejecimiento saludable.

De acuerdo a lo que describe su hoja de vida, Tasciotti es licenciado en Biología Molecular, y fundó y dirigió el Centro de Medicina Biomimética y el Centro de Regeneración Musculoesquelética en el Instituto de Investigación Houston Methodist, uno de los 20 mejores hospitales de EE.UU.

Luego de 15 años, regresó a Italia, su país natal, para aprovechar toda su experiencia, y fundó el laboratorio del Programa de Longevidad Humana en el IRCCS San Raffaele de Roma.

Como explica el experto en una entrevista con La Reppublica, actualmente, la longevidad no sólo se trata simplemente de vivir más tiempo, sino de vivir con buena salud.

“El objetivo es reducir la brecha entre la esperanza de vida y los años vividos sin enfermedad, combatiendo las enfermedades relacionadas con la edad en la medida de lo posible mediante el diagnóstico precoz y las nuevas tecnologías médicas”, detalla sobre el tema.

En cuanto al envejecimiento, Ennio Tasciotti indica que es debilitamiento de los mecanismos a través de los cuales el cuerpo repara el daño acumulado en células y tejidos.

Si bien durante décadas se creyó que este último estaba determinado principalmente por la genética, la evidencia científica muestra que los hábitos cotidianos, el entorno, la alimentación, la actividad física y otros factores ambientales tienen un impacto decisivo sobre cómo envejece cada persona.

En la entrevista citada, el científico revela que durante mucho tiempo se pensó que el envejecimiento era un proceso lineal, pero cita a un estudio realizado en la Universidad de Stanford y publicado en Nature Aging que demuestra la existencia de umbrales biológicos.

“El primero se sitúa entre los 40 y los 44 años, cuando disminuye el metabolismo de las grasas, se reduce la fuerza muscular y la piel comienza a perder firmeza. El segundo umbral se alcanza después de los 60, cuando cambia el metabolismo de la glucosa, empeora la función renal y cardiovascular, y se debilita el sistema inmunitario” describe.

“Y estos procesos pueden verse influenciados por intervenciones tempranas”, añade.

Ante la consulta sobre las claves para reducir la velocidad del envejecimiento, Tasciotti aconseja centrarse en una dieta variada y equilibrada -limitando los alimentos procesados-, y hacer actividad física -caminar a paso ligero, subir escaleraas y levantar pesas pequeñas-.

Además, destaca, es importante mantener la mente activa y no descuidar los vínculos y las relaciones sociales.

Ffinalmente, una pregunta surge de manera inevitable: ¿cuáles son las estrategias más prometedoras desde la ciencia para intervenir en el envejecimiento?

“La primera consiste en controlar la inflamación crónica que nos acompaña, un fenómeno conocido como ‘inflamación asociada al envejecimiento’: hemos desarrollado tecnologías capaces de promover la transición de un estado proinflamatorio a uno antiinflamatorio mediante la modulación del sistema inmunitario”, responde el científico en el artículo.

Y suma: “La segunda se refiere a la medicina regenerativa. Con la edad, las células madre pierden la capacidad de generar tejido nuevo y las señales que coordinan los procesos de reparación se vuelven menos eficientes. Por ello, estamos estudiando enfoques farmacológicos que ayuden al cuerpo a mantener o potenciar las funciones regenerativas”.

Fuente: www.clarin.com

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